Presupuesto 2026 en Tucumán: el gasto público crece pero la inversión productiva queda en segundo plano
La provincia de Tucumán proyecta para 2026 un presupuesto que marcaría un nuevo récord en materia de gasto público, superando incluso los niveles máximos registrados en 2023. No obstante, el análisis detallado de la distribución de esos recursos enciende alarmas entre los especialistas en economía provincial, que advierten sobre una estructura fiscal orientada casi exclusivamente al sostenimiento del aparato estatal.
El economista Bernabé Salas, uno de los referentes detrás del informe elaborado por la Fundación Federalismo y Libertad, explicó que luego del ajuste implementado en 2024, el gasto público retomó una curva ascendente en 2025 y continuaría en esa senda durante el próximo ejercicio fiscal. Sin embargo, el problema de fondo no radica en el volumen total de erogaciones, sino en la manera en que se reparten.
El 95% del presupuesto tucumano se destina a gastos corrientes
Según el análisis presentado por Salas, la enorme mayoría de los recursos provinciales se canaliza hacia salarios, funcionamiento administrativo y otras partidas corrientes. Apenas una porción marginal se reserva para lo que técnicamente se denomina gasto de capital: obras de infraestructura, inversión en bienes durables y proyectos de desarrollo productivo.
La situación contrasta marcadamente con lo que ocurría dos décadas atrás, cuando la inversión en capital representaba cerca del 15% del presupuesto total de Tucumán. En 2025, esa proporción cayó por debajo del 4%, un retroceso que evidencia una tendencia sostenida de desinversión en obra pública.
Proyecciones de gasto de capital que históricamente no se cumplen
Si bien el presupuesto 2026 contempla una mejora en la partida de gasto de capital, llevándola al 8% del total, el economista advirtió que estas proyecciones rara vez se concretan en la práctica. La subejección sistemática de las partidas destinadas a obras públicas es un patrón recurrente en la administración provincial, lo que profundiza el déficit estructural en infraestructura.
«Hay que preguntarse cómo gasta la provincia», señaló Salas, poniendo el foco en la calidad del gasto y no meramente en su magnitud. Para el especialista, sin una reorientación estratégica de los recursos hacia la inversión productiva, Tucumán continuará atrapada en un ciclo de estancamiento económico que se arrastra desde 2011.
Estancamiento productivo y un debate que no puede postergarse
El diagnóstico planteado por la Fundación Federalismo y Libertad pone sobre la mesa una discusión que trasciende la coyuntura fiscal. La ausencia de inversión sostenida en infraestructura limita la capacidad de la provincia para atraer inversiones privadas, mejorar la competitividad de sus sectores productivos y generar empleo genuino a mediano y largo plazo.
Si bien Salas reconoció que los gastos corrientes resultan indispensables para mantener en funcionamiento la estructura del Estado provincial —incluyendo áreas sensibles como salud, educación y seguridad—, insistió en que el eje del debate político y económico en Tucumán debería girar hacia la construcción de un futuro con mayor desarrollo.
Inflación y presupuesto: proyecciones desactualizadas
Otro punto cuestionado del presupuesto 2026 tiene que ver con las estimaciones de inflación utilizadas como base para su elaboración. Según los especialistas, las proyecciones macroeconómicas incluidas en el proyecto ya quedaron desactualizadas respecto de la dinámica real de precios, lo que podría distorsionar la ejecución efectiva de las partidas y agravar la brecha entre lo planificado y lo ejecutado.
El presupuesto provincial sigue siendo una herramienta clave para entender las prioridades del gobierno tucumano. Seguí informado sobre las definiciones económicas y políticas que impactan en el futuro de Tucumán y el interior del país.
Fuente: La Gaceta











