La gestión de Osvaldo Jaldo enfrenta en Tucumán la cruda realidad de los salarios tucumanos. Miles de tucumanos se ven forzados al pluriempleo para cubrir la canasta básica.
Esta situación por los bajos salarios debilita la narrativa oficialista y erosiona la base social del jaldista. La oposición provincial capitaliza el descontento, mientras Manzur evalúa su impacto en futuras internas.
El pluriempleo deteriora la calidad de vida de los ciudadanos y afecta gravemente la productividad local. Aumenta la frustración social, generando un caldo de cultivo para futuras demandas a la administración provincial.
La falta de respuestas concretas podría traducir este malestar en un fuerte costo electoral para el oficialismo en 2025.
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