Las cartas están echadas en el juicio a José Alperovich. Ahora, deberá ser el juez Juan Ramos Padilla, presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N°29 de la Ciudad de Buenos Aires, quien decida el futuro del exgobernador de Tucumán, acusado de múltiples hechos de abuso sexual.

Alperovich podría ser condenado a 22 años de prisión, ya que los abogados de la denunciante pidieron esa pena al considerar que “hay pruebas suficientes para sentenciarlo”. Por su parte, el fiscal Sandro Abraldes solicitó que lo encarcelen, en caso de ser considerado culpable, por 16 años y medio. El abogado defensor, en cambio, fue por la absolución. El veredicto se dará a conocer el martes 18 de junio a las 13.

En la última jornada de alegatos, el magistrado escuchó por más de nueve horas los argumentos de la defensa de Alperovich, encabezada por el abogado Augusto Garrido, quien enumeró las razones por las que pidió la absolución de su cliente y aseguró rotundamente que “los hechos denunciados no existieron”.

Las pruebas ya fueron ventiladas en el debate que duró más de tres meses. Por el tribunal de la calle Paraguay al 1500 pasaron decena de testigos, entre peritos, policías, excolaboradores de Alperovich, familiares de ambas partes, entre otras personas que dieron su testimonio en la etapa de instrucción y que fueron consideradas importantes para la causa.

Sometimiento y asimetría de poder: los argumentos de la querella

Para los abogados Carolina Cymerman y Pablo Rovatti, que hicieron sus alegatos de clausura el lunes pasado, el testimonio de la denunciante resultò ser una “prueba fundamental” para el juicio.

Los letrados destacaron el compromiso de la joven a pesar de las “circunstancias difíciles” que tuvo que afrontar durante el debate, como su avanzado estado de embarazo o la revictimización. También pidieron que sus dichos, leídos al pie de la letra en esta instancia, no sean expuestos en los medios para resguardar su privacidad.

“Yo creo que en este lugar, la voz de la denunciante y su palabra van a cobrar vida. Ella, que declaró por más de 5 horas, con un embarazo avanzado, aportó precisiones y detalles del hecho, algunos escabrosos, mientras que el acusado pretendió instalar que se trató de un relato armado”, expresó Cymerman, que dio detalles pormenorizados del testimonio de la joven.

La abogada formuló sus alegatos en base a los nueve hechos que denunció la sobrina de Alperovich, que sucedieron presuntamente en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Tucumán. “Sus intenciones eran crecer profesionalmente, mientras que las del acusado eran someterla sexualmente”, aseguró la abogada.

Para la querella, está acreditado que “hubo sometimiento por parte del acusado hacia su sobrina y excolaboradora, a quien abusó sexualmente en reiteradas oportunidades”, y sumaron que “su conducta posterior a los hechos, para humillarla y deslegitimarla, fue grave”. “También abusó de su enorme poder como gobernador y senador. Todos son agravantes y no hay nada para valorar como atenuante”, dijo la letrada.

La querella valoró las diferentes declaraciones de testigos, entre ellos incluyeron la palabra de la ginecóloga que constató lesiones sexuales en la denunciante; dos psicólogas que la evaluaron y que advirtieron “secuelas traumáticas”; extrabajadores de la campaña de Alperovich que señalaron “actitudes machistas” por parte del acusado; familiares y otros testigos de ambas partes que aportaron información relevante.

Durante su exposición de más de ocho horas, la querella cuestionó duramente a las peritos de parte que analizaron psicológicamente a la denunciante y pidieron elevar un informe al Ministerio de Salud para evaluar sus actuaciones en el juicio, acusándolas de incurrir en “una grave falta ética profesional”.

La parte acusadora también desacreditó el descargo de Alperovich, que durante su declaración afirmó que la denuncia era una “conspiración política” en su contra. Se refutaron las pruebas presentadas en favor del imputado y se mencionaron a testigos acusados durante el juicio por falso testimonio, como David Cayata, Manuel Frías y Victor Decataldo, quienes habrían intentado “beneficiar al acusado” atestiguando a favor del acusado.

“Mandón y patriarcal”: así definió la fiscalía a Alperovich

El fiscal Sandro Abraldes utilizó diversas pruebas documentales y audiovisuales en su alegato, incluyendo imágenes, videos y audios que ayudaron a reconstruir los hechos y a ilustrar las circunstancias en las que ocurrieron los supuestos abusos.

Lo más contundente fueron las pericias técnicas de las antenas de los celulares, tanto del acusado como de la denunciante, que se usaron para comprobar que estuvieron en el lugar de los supuestos abusos, en los días y horarios denunciados.

El fiscal resaltó la “consistencia y persistencia del relato de la víctima” a lo largo del tiempo, lo que “fortaleció su credibilidad”. Este aspecto, según Abraldes, fue clave para “contrarrestar los argumentos de la defensa”, que intentó “desestimar” la denuncia como un “relato armado”.

Durante los alegatos, el fiscal describió la actitud de Alperovich como “patriarcal y mandona”, subrayando la asimetría de poder que existía entre el acusado y la denunciante, y cómo esta desigualdad fue utilizada para cometer los abusos.

“Los hechos denunciados no existieron”: la estrategia de la defensa para pedir la absolución de Alperovich

Este miércoles alegó el abogado Augusto Garrido, que defendió la inocencia de Alperovich y pidió la absolución de su cliente. “La denunciante no era en absoluto sumisa ni tenía una personalidad empobrecida, como intentó instalar la querella. Pudimos demostrar que los hechos denunciados no existieron y que la causa fue armada”, subrayó.

“No está probado que Alperovich haya ejercido cualquier tipo de violencia, ni psicológica, ni física, ni sexual. Está registrado en los chats que fueron mostrados en este debate que ambos se hablaban de manera cordial, y ningún testigo mencionó que haya advertido alguna actitud de este estilo contra la denunciante”, expresó.

Al principio de su exposición, Garrido cuestionó la estrategia de la fiscalía por citar durante el juicio la biografía no autorizada de Alperovich, “Así es José”, calificándola de “amarillista” y asegurando que no es constituyente como prueba, citando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para argumentar en contra de su uso.

Garrido también señaló que la denunciante“utilizó un 70 % de las mismas palabras tanto en su testimonio (en el debate) como en la denuncia”, sugiriendo que podría tratarse de un “relato aprendido y estudiado sin errores”. Según él, esto indicaría una “falta de espontaneidad y consistencia en su relato”.

Sobre el supuesto abuso cometido por el exgobernador en su departamento de Puerto Madero, el abogado cuestionó la lógica de que la joven “no se fuera inmediatamente después del incidente” y, en cambio, “pasara la noche con el supuesto abusador”. Además, señaló que diez días después, la denunciante viajó nuevamente a la misma ciudad por iniciativa propia, lo que, según él, “no tiene sentido si realmente temía otro episodio similar”.

El defensor mostró una serie de chats en los que la denunciante pidió volver a “La Martín Fierro”, lugar donde supuestamente ocurrieron los abusos más graves. Argumentó que es “improbable” que estos hechos sucedieran “en un lugar que funcionaba como un búnker con la presencia constante de 15 a 20 personas, y que nadie percibiera nada”.

Garrido también acusó a la denunciante de utilizar “datos estereotipados de perfiles de abusadores conocidos para generar impacto”, mencionando la frase “mirá cómo me ponés”, usada por la actriz Thelma Fardin en su denuncia contra Juan Darthés. Según Garrido, la denunciante aseguró que Alperovich le había dicho esta frase para “tener un impacto similar en su caso”.

Por otro lado, el defensor se refirió a la pericia ginecológica realizada a la denunciante, cuestionando la credibilidad del examen y señalando que “la ginecóloga no encontró lesiones de gravedad ni registró nada sospechoso que pudiera denunciar”. También mencionó que la denunciante volvió a ver a la médica un año después para “pedir pruebas” y mencionó el abuso, algo que no dijo inicialmente.

A su vez, el abogado criticó los tratamientos psicológicos recibidos por la denunciante, destacando que la primera persona que la atendió, Pamela Guersman, no era psicóloga y acusándola de manipular pruebas. También pidió que esta persona fuera imputada por falso testimonio.

Desde el inicio del juicio, la defensa intentó demostrar que la denunciante renunció a su trabajo debido a “episodios de violencia de género” por parte de su ex David Mizrahi, sugiriendo que él estuvo siempre detrás de la denuncia contra Alperovich. “No caben dudas de que fue orquestada por Mizrahi por dejarlo afuera de la lista”, cerró. /TN

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