El Gobierno nacional busca evitar un nuevo choque diplomático con Brasil tras las versiones sobre la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. En la Casa Rosada aseguran que no colaboraron con una eventual fuga del senador brasileño y que no hay registros de su ingreso al país.
La decisión oficial es mantener silencio y no emitir nuevas declaraciones, ni siquiera cuando se confirme su situación migratoria en Estados Unidos. El objetivo es no generar más fricciones con Luiz Inácio Lula da Silva, recientemente reelegido, después de una campaña en la que Javier Milei respaldó a Bolsonaro.
El avión de Puerto Iguazú
La Dirección Nacional de Migraciones informó que no registra ningún ingreso de Bolsonaro. La aclaración llegó tras versiones sobre un Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly que aterrizó en Puerto Iguazú desde Aeroparque y que iba a seguir viaje a Estados Unidos con cuatro ciudadanos brasileños. El vuelo fue cancelado antes del embarque y, según el informe oficial, la documentación estaba en regla y ningún plan de vuelo incluía a miembros de la familia Bolsonaro.
Gendarmería, la PSA y otras fuerzas federales también negaron haber participado en algún operativo conjunto con la Policía Federal brasileña para localizar al dirigente.










