Ni Una Menos vuelve a movilizarse en Tucumán, a once años de su primera marcha. Las organizaciones feministas exigen al gobierno provincial políticas efectivas contra la violencia de género.
Esta movilización expone la deuda pendiente de la gestión actual con la agenda de género, en un mapa político donde las internas oficialistas diluyen prioridades. La oposición capitaliza la falta de respuestas concretas ante el reclamo histórico.
La persistencia de la violencia de género afecta directamente la seguridad de las mujeres tucumanas. El reclamo de Ni Una Menos subraya la urgencia de medidas concretas frente a la inacción estatal.
La creciente presión social forzará una redefinición urgente de las políticas públicas de género en la provincia.
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